lunes, 18 de febrero de 2008

La Libertad de Elegir de Milton Friedman ¿existe un sistema de libertades?

Ivan Claros|Asociación de Estudiantes de Economía Alternativa

Renunciar a la libertad es renunciar a la calidad del hombre,

a los derechos de la Humanidad, incluso a sus deberes.

No hay recompensa posible para aquel que renuncia a todo

Juan Jacobo Rousseau

Desde el surgimiento de la economía moderna hasta nuestros días, una disyuntiva central entorno a la cual a girado gran parte del debate teórico económico y la lucha ideológica y política, ha sido la relación antónima entre Estado y mercado.

Una postura muy reconocida y prestigiada a favor del mercado en los últimos 30 años ha sido la del economista Milton Friedman, quien posee una de las más importantes obras de la escuela neoclásica, donde se encuentran de manera clara los fundamentos teóricos de esta doctrina post modernista y post liberal.

El libro, titulado con el sugestivo nombre de “Libertad de Elegir”, es un ataque con toda alevosía hacia el socialismo y esboza la tesis básica de los liberales: que cuando se intenta regular el mercado, lo que se obtiene es un desastre. Por eso se intenta demostrar como una economía de libre mercado en contra posición a la intervención del Estado, es la mejor alternativa para la sociedad.

Para Friedman, la economía de libre mercado o libertad económica es parte del sistema de libertades, que esta compuesto además por las libertades políticas. Es mas “la libertad económica es un requisito fundamental de la libertad política”[1], lo cual tiene sentido en otro contexto, pero no bajo la lógica liberal. El argumento que subyace bajo este planteamiento es que se evite la concentración de poder, pero haciendo referencia únicamente al político, ya que “la libertad económica reduce el área sobre la que se ejerce el poder político”[2] o en su defecto compensa cualquier concentración de poder político. Lo se que omite intencionalmente es que la libertad económica también produce concentración de poder, que en este caso se da en las grandes empresas, es decir el mercado debe someter a la política y por tanto al Estado.

Esta es una cuestión que muestra el enredo en el que cae Friedman y que lo lleva a plantear algunas veces de manera inocente y otras de manera cínica la naturaleza del sistema que defiende y promueve. Tal es así que, para él, la combinación de poder económico y político en las mismas manos es una formula segura para llegar a la tiranía.

Pero, ¿como es capaz de lanzar tal aseveración? Únicamente ignorando concientemente la realidad objetiva. Al poseer poder económico, las empresas pasan a controlar el Estado y por tanto adquieren el control político, es decir concentran en una sola mano ambos poderes. ¿Acaso no era así hace 40 años?, ¿Acaso no es así en la actualidad?

Entonces lo que existe en realidad bajo el supuesto sistema de libertades, no es la libertad de elegir, sino una tiranía, la tiranía del mercado o mas específicamente la tiranía de las empresas transnacionales. Por tanto no es casualidad que el primer capitulo de su libro y sobre el que se basa este ensayo, sea el poder del mercado, porque se refiere al poder de quienes ya sabemos.

El Salvador es un buen ejemplo, de lo que es la tiranía del gran capital, esto incluso independientemente de los diferentes modelos implementados. La clase dominante ósea el poder económico, ya sea bajo la forma de oligarquía cafetalera o de capital financiero siempre ha tenido el control del aparato del Estado, esto ha provocado tiranía como bien dice Friedman. En los setenta y ochenta se presentaba con rostro de dictadura militar, en los tiempos actuales, luego de los acuerdos de paz, que no rompieron tal situación, se manifiesta como democracia burguesa, aunque se siga prodigando en el discurso de los apologistas del mercado, que vivimos en un sistema de libertades.

Por otra parte, como ya hubo el atrevimiento de negar la existencia de libertades en una economía de mercado, es necesario analizar detenidamente que implica entonces la libertad y que implicaría entonces la libertad económica y la libertad política.

En tal sentido nos referiremos a la libertad como la realización plena de la condición humana[3]. Tal condición supone aspectos económicos y espirituales.

En cuanto a lo económico o material, la libertad planteada por Friedman, tiene a su base la mano invisible de Adam Smith, es decir que la búsqueda de alcanzar intereses individuales o el egoísmo personal, redundara en beneficio para la sociedad. El autor plantea además que el hallazgo clave de Adam Smith consistió en afirmar que todo intercambio voluntario genera beneficios para las dos partes y que mientras la cooperación sea estrictamente voluntaria, ningún intercambio se llevara acabo, a menos que ambas partes obtengan con ello un beneficio.[4]

Según Friedman, el mecanismo que realiza esta tarea sin necesidad de “dirección central” es el sistema de precios, que permite a las personas cooperar pacíficamente en una fase de sus vidas, mientras que en las demás, cada uno se dedica a sus propios asuntos.[5] Que el precio, la forma aparencial del valor de las mercancías, sea lo que dirija el intercambio, es natural desde el punto de vista neoliberal, ya que con ello se oculta el carácter social de dicha categoría y mucho mas importante aun, se oculta el origen de la ganancia y la explotación capitalista, para imponer el individualismo.

El intercambio en estos últimos tiempos, sea ha sofisticado, tomando gran efervescencia a través los tratados de libre comercio, vendidos como la gran oportunidad de obtener desarrollo para los países, por cuanto la libre movilidad de mercancías y de los propios capitales genera mayores niveles de prosperidad para todos. Lo cierto es que aquí se halla una primera limitante para la libertad económica, ya que la dichosa libertad es únicamente para las cosas, pero no para la gente, llegando al extremo de levantar muros para que no halla movilidad de personas. Con ello, la libertad es discriminatoria, por tanto no es libertad.

Otro argumento esgrimido a favor de la libertad económica, es que la posibilidad de coordinación mediante la cooperación voluntaria se basa en la proposición elemental, aunque ha sido negada muchas veces, de que en una transacción económica ambas partes se benefician cuando ambas partes transan en forma voluntaria e informada.[6]

Para refutar lo anterior solo tenemos que recurrir a las relaciones sociales de producción, es decir, a las relaciones entre trabajador y el patrono. El trabajador que solo posee su fuerza de trabajo, esta obligado a venderla al capitalista para poder subsistir. Bajo esta circunstancia el patrono impone sus condiciones de acuerdo a sus intereses, resultando que al trabajador se le paga incluso por debajo del valor de su fuerza de trabajo, que se le somete a malas condiciones laborales y a mecanismos de sobre explotación como la flexibilidad laboral. En otras palabras, en esta transacción económica, solo una de las partes – la poderosa económicamente – es la que sale beneficiada.

En este punto, de las relaciones de producción, es que el trabajo se vuelve deshumanizante, ya que el control total de los procesos productivos en el consumo de la fuerza de trabajo, por parte de la burguesía, perdiendo así la capacidad realizadora que lo caracteriza, transformándose en trabajo alienado. Por tanto, si es un trabajo que no contribuye a la realización de la condición humana, sino que por el contrario deshumaniza, es un trabajo que no es libre.

En el plano de la elección de lo que se desea consumir, la libertad también es solo apariencia. Solo se puede elegir si se posee el dinero necesario para comprar, por tanto aquellos que no lo tienen no son sujetos de libertad y aquellos que si lo tienen, poseen mas libertad de elegir en cuanto mas ostentan. Este seria la situación del quintil de mayores ingresos en el país, por el contrario, los de menores ingresos, o incluso los que viven en extrema pobreza como la gente del municipio de Torola en Morazán no son personas libres, es mas, el gobierno debe darles en concepto de subsidio para que puedan consumir, denotando así que el sistema de libertades que pregonan tanto los apologistas del mercado no es para todos.

Si de libre competencia se refiere, esta tampoco existe, por lo menos en lo que respecta a la gran empresa. Para competir se requiere de capacidad económica y capacidad técnica o de producción, que repercuta en la productividad, pero esta se encuentra limitada a un pequeño porcentaje de empresas, lo que imposibilita -además de otras trabas de tipo políticas- que otras entren a competir. Sumado a esto, se encuentra la tendencia natural de las empresas a coludir por el reparto de los mercados y el establecimiento de los precios. De lo anterior, en el país fácilmente se hallan ejemplos como la telefonía, la banca, la distribución de gasolina, etc.

Por cuanto se pueda decir que lo que ocurre, es que en el país no hay libertad tal cual la presenta Friedman, se debe entonces mencionar que la economía de El Salvador es catalogada como la segunda economía mas libre de América Latina y la décimo octava de una lista de 141 países según el Instituto Cato de Estados Unidos y el Instituto Fraser de Canadá.[7] Además El Salvador tiene un tamaño de gobierno favorable para esta evaluación ya que en este indicador obtuvo 9.3 puntos, lo que indica que la intervención estatal es mínima. Si esto no es libre mercado, entonces ¿Qué es?

En lo que respecta a la libertad política, tomando las ideas del mismo Friedman, pero bajo un concepto de libertad ético y social, si no hay libertad económica, tampoco hay libertad política. Y es que la libertad para este autor no tiene un sentido de conciencia, sino la libertad para ser competitivo y ésta última sería no sólo la base de la economía, sino la de la sociedad misma.[8]

Existen varios ángulos para analizar la seudo libertad política que genera el capitalismo y el neoliberalismo. Uno de estos ángulos básicos es la relación entre mercado y democracia.

Para autores como Atilio Borón[9] el neoliberalismo es incompatible con la democracia. Plantea que el mercado es una institución social y económica que tiene una lógica profunda e insanablemente antidemocrática. Es un espacio en el que se compran y venden mercancías. La democracia, por el contrario, es un sistema que le confiere a la ciudadanía un conjunto de derechos importantes en materia de salud, educación, seguridad social, recreación, que deben ser de acceso universal. Es decir, “des-mercantilizados.” Mercado y democracia se mueven según lógicas completamente contradictorias. Cuando hay más mercado, hay menos democracia. Más mercado implica, por ejemplo, privatizar todo el sistema educativo y eso significa que menos gente va a acceder a los distintos niveles de formación. Más mercado es convertir, como ha ocurrido en nuestros países, a la salud en mercancía. En la medida que se avanza en la mercantilización, la democracia va vaciándose de todo contenido.[10]

También en este ámbito se nos presenta la libertad de elegir a nuestros gobernantes, solo que como ya se dijo antes, esto se hace dentro del juego del sistema político burgués, donde el poder económico inclina la balanza a su favor, ya que son dueños de los medios de comunicación, gastan gran cantidad de recursos en sus campañas, contratan agitadores, regalan baratijas y hasta compran votos y voluntades. Con lo cual, la libertad es aprisionada y a la gente se le conduce a votar, no por el candidato que responde a sus intereses, - si acaso hay alguno - sino por el candidato de sus opresores. Esta situación se repite constantemente en El Salvador, donde se llega al caso de presidentes con una gran popularidad pero que son impopulares.

Dentro de la lógica burguesa, la democracia es un ritual donde se convoca al pueblo simplemente a participar en unos comicios donde su resultado no tiene ninguna importancia, porque de todas maneras van a gobernar la burguesía y sus aliados, nacionales e internacionales, a través de su control sobre los dispositivos de formación de la opinión pública y sus mecanismos de coerción e imposición. En este sentido, son democracias sin ciudadanos, porque el ciudadano es sujeto de derechos imprescriptibles.[11]

Aunque existen - como bien se dijo antes - muchos ángulos desde donde ver la libertad política, como el libre pensamiento, la libre expresión, etc. Uno en particular nos interesa, que es de reciente data y que guarda una enorme vinculación con lo económico.

Nos referimos a la forma en que se aplican todas las medidas que demanda el neoliberalismo. Como todas estas son impopulares, existe necesidad de utilizar mecanismo alternos para su implementación. Según Naomi Klein[12], Friedman fue uno de los primeros que comprendió esto, por eso fue atraído a la “doctrina del choque.”

Esta doctrina aconseja a los políticos aplicar de inmediato después de una crisis todas las medidas dolorosas o difíciles, antes que la gente pueda recuperarse, a lo cual llamo “tratamiento de choque económico” [13] , entonces ¿de que libertad estamos hablando? Si de lo que se trata es de manipular las mentes y los sentimientos de las personas para alcanzar objetivos económicos y políticos, entonces no estamos hablando de libertad.

Y es que, si el neoliberalismo genera condiciones de polarización, de exclusión y tensión social que son absolutamente incompatibles con el funcionamiento de un modelo democrático, por lo cual no son raras las protestas y las dificultades que ha habido en toda América Latina en los últimos tiempos, no es raro que desde los adoradores del mercado como Friedman, se den este tipo de iniciativas antidemocráticas.[14] Ya que esta doctrina solo se puede llevar a cabo a costa de debilitar la democracia, de desfigurarla por completo como ocurre hoy en América Latina.

Por ello, es que si democracia y mercado son antagónicos, las libertades políticas también lo son con las libertades económicas y por tanto el fabuloso sistema de libertades esbozado por Friedman y alabado por los neoliberales, no deja de ser una caricatura mas con la cual se pretende continuar enajenando las conciencias.

Una economía de libre mercado, no deja de ser una forma particular que reviste el capitalismo. La cuestión central no se encuentra en resolver la dislexia entre mercado y Estado, sino en como se transforman las relaciones sociales de producción capitalistas y como se acaba con el fetichismo de la mercancía, así mismo, como se avanza en la participación política de mujeres y hombres libres, realizados y convertidos en sujetos de su destino. Esa si es la mejor opción para la sociedad.



[1] Friedman Milton, Libertad de Elegir, Ediciones Orbis 1983, Pág. 17

[2] Ibíd.

[3] Montoya Aquiles, Para ser humanos necesitamos ser libres.

[4] Friedman Milton, Libertad de Elegir, Ediciones Orbis 1983, Pág. 16

[5] Beyer Harald, Selección de escritos económicos y políticos de Milton Friedman, Centro de Asuntos Públicos, Chile.

[6] Ibíd.

[7] La Prensa Grafica, 9 de junio de 2007.

[8] García Moisés, Enrique. ¿Libertad de Elegir? Hacia un Nuevo Liberalismo Económico

[9] Atilio Borón es el investigador principal del CONICET y Profesor titular de Teoría Política Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

[10] Fernando Arellano Ortiz, CRONICON, “Atilio Boron plantea alternativa al neoliberalismo” 07/09/2007

[11] Ibíd.

[12] Naomi Klein es periodista y autora del libro: The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism" (La doctrina del choque: El auge del capitalismo del desastre)

[13] Goodman Amy, Democracy Now. La Doctrina del Choque de Naomi Klein,

[14] Fernando Arellano Ortiz, CRONICON, “Atilio Boron plantea alternativa al neoliberalismo” 07/09/2007

1 comentario:

mauricio cespedes dijo...

Excelente documento! Te Felicito y agradesco! fue de gran ayuda.